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Cuando decides aceptar una oferta de otra empresa distinta a la que estás trabajando en ese momento es porque esperas mejorar con el cambio, en todos o en algunos de los aspectos relevantes para ti. Ahora bien, puede suceder que tu empresa actual no quiera prescindir de ti y decida hacerte una contraoferta para que te quedes. La decisión a tomar en este caso es bastante difícil por lo general, por eso vamos a intentar clarificar lo que debes valorar para disminuir el riesgo de equivocarte.

Tipos de contraoferta de trabajo
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Tipos de contraoferta de trabajo

En primer lugar, hay dos tipos de contraoferta: la contraoferta de sueldo, que se centra exclusivamente en un aumento del mismo y que suele tener un efecto solo temporal o ser válida cuando es el único tema de insatisfacción con tu empresa; y la contraoferta de calidad, que plantea aspectos como un plan de desarrollo profesional, cambios de horario, cursos de formación dentro de la empresa, traslados a mejores destinos, etc. Estas últimas contraofertas son las que tienen más garantía de convencer a un buen profesional a largo plazo.

¿Qué debes saber antes de aceptar una contraoferta de trabajo?

En general, parece que no suele salir bien la aceptación de una contraoferta, y por tanto seguir en tu empresa, ya que al cabo de un tiempo muchos acaban marchándose igualmente. Esto sucede porque lo lógico es que tu empresa empiece a buscar un posible sustituto por si al final te vas, y porque de alguna forma se ha dañado la confianza entre la empresa y tú, de manera que tendrán reticencias por ejemplo para ascenderte.

Si al final decides quedarte, estarás bajo observación de tus superiores y tendrás que demostrar con empeño tu compromiso con la empresa, ya que puede que pronto sientas de nuevo la necesidad de cambiar.

También hay que tener mucho cuidado con la tentación de ir de farol, de forma que finges querer marcharte solo para obtener una subida salarial, pero en realidad corres el riesgo de que la empresa lo perciba y acabes sin subida y sin la consideración que se te tenía antes.

¿A quién afecta la subida salarial?
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Antes de adoptar la decisión, hay que valorar detenidamente la contraoferta, teniendo en cuenta que no se debe contestar en el preciso momento en que se hace, es mucho mejor reflexionar unos días, o al menos decirlo así a la empresa.

Hay que hacer un balance bien razonado de los motivos por los que pensamos marcharnos, por un lado, y de las ofertas económicas o no que nos propone la empresa, por otro, de manera que nos facilite alcanzar una conclusión más objetiva.

Para el caso en el que te encuentres muy a disgusto con el modo en que se organiza y se trabaja en tu empresa y esa sea la causa de tu deseo de marchar, la duda debe desaparecer. Es muy conveniente que cambies de empresa, ya que no es probable que esos aspectos cambien en el corto plazo.

Los antecedentes de tu empresa en casos similares te pueden ayudar a saber si lo que te ofrece para que te quedes es creíble, o solo pretende ganar tiempo para que acabes los temas que llevas en marcha o para buscar un sustituto, quedándote al final sin nada. Lo mismo puede suceder con la empresa a la que te quieres ir, debes estar muy seguro de su forma de trabajar y su política de personal. Cambiar de profesión o de empresa no te asegura al cien por cien mejoras en todos los sentidos.

Por último, es una cuestión también delicada el modo de rechazar esa contraoferta, ya que no existe una forma perfecta de hacerlo. Quizás la mejor manera y más diplomática de hacerlo sea explicar que la decisión la has tomado en firme antes de comunicársela a la empresa y que sientes de veras tener que adoptarla.

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